Para la gran mayoría, el riesgo laboral empieza cuando se ficha en la empresa. Para Lucía (nombre ficticio) y trabajadora del Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD) en Logroño, el riesgo comienza al salir de casa. “Llevo trabajando en el SAD desde 2007”, cuenta. Cerca de veinte años con unas jornadas laborales “exigentes. Entro siempre a las 7:15 de la mañana y hay días, muchos, que mi turno se alarga hasta pasadas las 15:00 e incluso 17:00 horas”.
Aquel día de febrero, la jornada laboral para Lucía comenzó como cualquier otra. “Salí de casa para ir al trabajo, eran las 7,15 de la mañana. Iba caminando hacia mi primer servicio”. Todo ocurrió en un segundo, recuerda. “Resbalé y enseguida me di cuenta de que se me había salido un hueso, otro se me rompió por dos partes”.
Lucía sufrió un accidente in itinere. Un accidente laboral ocurrido al ir o volver del trabajo. Según los datos del Observatorio de Accidentalidad del Servicio Riojano de Salud Laboral y el informe anual del Gobierno de La Rioja de 2025, la mayor concentración de estos accidentes (con baja) se concentran en el sector servicios, salud y comercio. A lo largo de 2025 se registraron en La Rioja 515 accidentes laborales in itinere, cerca de un 13 por ciento más que los 457 de 2024. Un incremento que refleja que el caso de Lucía no es un hecho aislado sino una tendencia creciente en La Rioja.
En esos momentos, nuestra protagonista solo pensaba en su trabajo. Llamó a la empresa para comunicar lo ocurrido. “Me preguntaron si si podía seguir trabajando. Les dije que no, era imposible”. El diagnóstico fue claro: fractura. “Me derivaron a Bilbao donde me operaron”. Después de la operación, seis meses de baja durante los que Lucía no pudo trabajar.
Los accidentes in itinere en La Rioja tienen rostro femenino
En La Rioja, el perfil del accidente in itinere tiene un marcado rostro femenino. Y es que mientras que los accidentes durante la jornada laboral son mayoritariamente masculinos, en el trayecto al trabajo la tendencia se invierte y las mujeres representan el 50,8 por ciento. Y el caso de Lucía es uno de ellos. Un dato que confirma la doble presencia: las mujeres siguen asumiendo mayoritariamente las tareas de cuidados. Esto implica que sus trayectos in itinere son a menudo más complejos (paradas en colegios, centros de mayores o supermercados antes o después de trabajar), lo que aumenta la exposición al riesgo.
Además, el sector servicios (donde trabaja Lucía en el SAD) es el que registra más accidentes en La Rioja. Es un sector altamente feminizado, lo que explica por qué hay más mujeres accidentadas al ir o volver de estos puestos. Y a esto hay que añadir que las jornadas parciales o los turnos partidos, muy comunes en sectores feminizados, obligan a realizar más desplazamientos al día, multiplicando las probabilidades de sufrir un percance.
La precarización laboral femenina, sumada a la asunción de mayores responsabilidades en el cuidado de personas reduce los tiempos de descanso, aumenta el estrés, y en consecuencia, la probabilidad en accidentes en el trabajo casa-trabajo.
“Quiero dejar claro que con la empresa, en principio no tuve problemas”, reconoce Lucía. El problema vino después, cuando volvió a trabajar con las secuelas que le ha dejado el accidente: “He perdido fuerza y movilidad”.
Cuando se reincorporó, le asignaron servicios con trabajos más pesados. Se quejó y desde la empresa le asignaron otros más acordes con sus secuelas. “Hay otras compañeras con problemas similares a los míos a las que la empresa les manda servicios complicados de hacer, si cuela, cuela”, denuncia.
La mayor incidencia de los accidentes in itinere se concentra entre las personas de 25 y 29 años, un 17,8 por ciento. En cuanto a la antigüedad y según los datos oficiales, los trabajadores con menos de tres meses registran el 26,3 por ciento de los accidentes. Una cifra que se vincula con la falta de familiarización con las rutas y el estrés de adaptación al puesto.
Lucía sufrió un accidente ‘in itinere’. No ocurrió en un coche en la autovía, sino caminando hacia su primer servicio. El 28 de abril es el Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo. Una jornada para poner el foco en la accidentalidad laboral y en las soluciones para reducir las cifras.
Urgen soluciones para reducir estas cifras
Y entre estas soluciones está una nueva Ley de Prevención de Riesgos Laborales y planes para reducir realmente la siniestralidad laboral además de promover, en todos los centros de trabajo, la cultura preventiva porque La Rioja está a la cabeza de siniestralidad a nivel nacional. En concreto, a lo largo del pasado año en La Rioja se produjeron 4.842 accidentes laborales, lo que supuso un leve descenso del 0,7 por ciento con respecto a los datos de 2024 (32 accidentes menos). Sin embargo, durante el pasado año se produjo un aumento considerable de los accidentes graves (91,7%): 51 accidentes en 2025 frente a los 30 de 2024.
En lo relativo a los accidentes laborales mortales, este año 2026 no ha empezado bien. Y es que a lo largo del pasado año se registraron siete accidentes laborales mortales, en lo que llevamos de año, tres personas en La Rioja han perdido la vida en el trabajo.
Estas cifras de fallecidos y heridos en accidentes laborales ponen de manifiesto la necesidad de modificar la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, un texto que ya tiene 30 años y que debe adaptarse a los nuevos riesgos. Nuevos riesgos y nuevos retos en seguridad y salud laboral como son la digitalización, el cambio climático y los cambios demográficos. El acceso de la mujer al mundo laboral y a puestos tradicionalmente ocupados por hombres son otros de los retos a los que hay que hacer frente desde la seguridad laboral.
Una nueva Ley que contemple igualmente la infradeclaración de las enfermedades profesionales, los factores psicosociales y las bajas que se están llevando a cabo en la Seguridad Social por estrés, ansiedad o depresión. Aumentan las cargas y el ritmo de trabajo, las jornadas laborales se prolongan y las horas extras no se pagan.
En definitiva, una nueva Ley de Prevención de Riesgos Laborales que aglutine los nuevos riesgos emergentes así como trabajar contra la precariedad laboral porque tiene consecuencias directas en la siniestralidad.
Los sindicatos CCOO y UGT han convocado para este 28 de abril una manifestación que partirá a las 12:00 horas desde La Glorieta del Doctor Zubía de Logroño y llegará hasta la sede de la FER en la Plaza del Mercado.
