Si te estás planteando si merece la pena salir a la calle este 1 de Mayo, aquí tienes algunas razones. En un momento en el que los discursos que cuestionan el derecho a la huelga y la libertad sindical ganan presencia en las instituciones, la movilización de la clase trabajadora en La Rioja no es solo un acto de reivindicación laboral, sino un ejercicio de resistencia democrática. Es el momento de que la voz de quienes sostienen nuestra comunidad se oiga en la calle, no solo para defender lo conquistado, sino para exigir que la justicia social, el derecho a la vivienda, la paz, el trabajo digno y la seguridad vital dejen de ser una aspiración para convertirse en una realidad incuestionable.
- Porque nadie debe morir trabajando y la siniestralidad laboral ha costado la vida a seis trabajadores en La Rioja el pasado año, con más de 4.800 accidentes laborales en una comunidad cuya población activa no llega a 170.000 personas. Con un índice de incidencia de 276 accidentes por cada 100.000 trabajadores, La Rioja se sitúa como la cuarta comunidad con la tasa más alta, estando la media estatal en 211.
- Porque la jornada de 37 horas y media es posible y cada vez está más carca. Lo estamos viendo en Euskadi y Navarra donde ya se ha implantado y las empresas no están cerrando ni están en bancarrota. Necesitamos ganar tiempo de vida.
- Porque la desigualdad sigue campando a sus anchas en los entornos laborales y urge poner a las mujeres trabajadoras en el centro, ya que son ellas quienes sostienen sectores enteros en condiciones de precariedad mientras siguen enfrentándose a la violencia machista y a la desigualdad estructural.
- Porque frente al retroceso de libertades, la lucha debe seguir. Ante discursos que surgen en contra del derecho a huelga o la libertad sindical, es especialmente importante que la voz de la clase trabajadora se oiga en la calle.
- Porque la actividad del Tribunal Laboral no deja de aumentar y eso significa por un lado que las personas trabajadoras conocen sus derechos y por otro, que esos derechos se siguen vulnerando. Afortunadamente, cada vez se consiguen más acuerdos sin necesidad de llegar a juicio y eso es, en gran medida, gracias a la labor de los sindicatos.
- Porque necesitamos salarios dignos para la gente joven si queremos retener talento en nuestra comunidad y mantener los servicios. Si los profesionales riojanos deciden irse a otros territorios por tener mejores condiciones laborales, lo sufrimos todos como comunidad.
- Porque tenemos que escuchar a esas nuevas generaciones que sólo piden trabajar para vivir y no vivir para trabajar. Y para eso necesitamos jornadas justas, salarios dignos, condiciones adecuadas y cambio de mentalidad empresarial.
- Porque debemos exigir una mayor democracia en la empresa: Es necesaria una mayor capacidad de decisión de los trabajadores en la organización de su trabajo y para ello los sindicatos juegan un papel clave.
- Porque la economía de guerra está afectando a los servicios públicos. Tenemos que gritar alto y claro que no queremos más gasto militar sino refuerzo de la Atención Primaria, la Educación y la Ley de Dependencia. Además, por encima de todo, hay que gritar alto y claro que la clase obrera quiere paz y que decimos no al rearme y sí a la soberanía de los pueblos que no se está respetando.
- Porque debemos exigir que se compense la inflación y es que, mientras los precios no dejan de subir, no hay reflejo alguno en los salarios. Y ahora el contexto es especialmente difícil porque nadie está dispuesto a cerrar un acuerdo en torno a los salarios cuando la incertidumbre global hace que no sepas si la inflación puede dispararse este mismo verano.
- Porque las grandes empresas siguen obteniendo grandes beneficios pero esas ganancias no se reflejan en las nóminas.
- Porque los precios de alquiler cada vez son más altos y dejan datos preocupantes: en la última década se ha incrementado un 15 por ciento en Logroño y un 20 por ciento en Lardero, situándose de media en La Rioja por encima de los 9 euros por metro cuadrado. Urge un techo para esos precios.
- Porque la amenaza a esos derechos básicos es real: PP, Vox y Junts se han aliado para tramitar una ley que aceleraría los desahucios de vulnerables y tumbaría el tope al alquiler, dejando todavía más desprotegida a la clase trabajadora.
- Porque además de un techo, necesitamos suministros para poder vivir. Hay que reclamar tarifas sociales para la energía, especialmente ahora, con los efectos de las guerras.
- Porque ahora más que nunca hay que luchar por los derechos de los trabajadores y trabajadoras que llegan desde otros países y que, en muchos casos, podrán por fin hacerlo en situación regular.

