Ni trabajo, ni libre elección: 10 verdades urgentes sobre la abolición de la prostitución

La normalización de la prostitución bajo la máscara del “trabajo sexual” no es un avance en derechos, sino el blanqueamiento de una de las formas de violencia machista más arcaicas y lucrativas del mundo. Frente a los eslóganes que intentan convertir el cuerpo de las mujeres en una mercancía regulable, el abolicionismo surge no como una postura moralista, sino como un imperativo de derechos humanos. Se trata principalmente de no juzgar a quienes están en situación de prostitución, sino de señalar al sistema que las empuja al margen: al proxeneta que lucra, al putero que consume y a un Estado que no puede seguir mirando hacia otro lado.

La explotación sexual de mujeres a través del sistema de prostitución genera 30.000 millones de euros al año y, para mantener ese negocio, hace falta mantener un serie de falsas creencias que aquí se desmontan con datos y argumentos:

La prostitución es un trabajo como cualquier otro

FALSO. Llamar trabajo a la prostitución es una forma de blanquear la explotación sexual de las mujeres.

Si fuera un trabajo, un oficio… ¿debemos regular mediante un convenio colectivo? ¿Qué clasificación profesional debemos articular?, ¿Las diferentes penetraciones conllevan un plus?, ¿el de peligrosidad?… 

Si la prostitución es un trabajo, también podríamos introducir un grado medio o superior para capacitar a las y los adolescentes en su futura profesión. Podrían aprender sobre diferentes penetraciones, sexo oral, prácticas de bondage y cómo poner un condón sin que el “cliente” se entere.

Todo esto es impensable. La prostitución tiene una tasa de mortalidad cuatro veces superior a la media. La mayoría de mujeres no llegan a prostituirse por elección propia, sino condicionadas por diferentes razones que las obligan a ello. El intercambio es el propio cuerpo, la salud mental y un seguro estrés post traumático.

La prostitución es el trabajo más antiguo de mundo

FALSO. Es la forma de explotación de mujeres más antigua del mundo.

Abolir la prostitución es ir contra las prostitutas

FALSO. Abolir la prostitución supone perseguir y sancionar únicamente al putero y al proxeneta. La abolición propone la creación de recursos públicos para reinsertar en la sociedad a las mujeres víctimas. Estos recursos deben incluir apoyo económico, habitacional, regulación administrativa, intervención psicológica y acceso a educación y a un empleo.  

Si se legaliza, estarán más seguras. 

FALSO. La legalidad de la prostitución no es garantía de la no violencia sobre las mujeres. El ejemplo más claro lo tenemos en los países que aplican una ley regulacionista. 

La prostitución es el 4º negocio mayor del mundo, solo superado por el tráfico de armas, de drogas y de falsificaciones. 

Es el primero en que la materia prima son seres humanos, en su mayoría, mujeres. Un negocio ilegal que mueve más de 30.000 millones al año. ¿Un negocio tan lucrativo se va a perder tan fácilmente?

Prohibir la prostitución solo llevará a la clandestinidad.  

FALSO. Las mujeres en situación de prostitución ya viven en la clandestinidad. En La Rioja, el 98% de las mujeres prostituidas son de origen inmigrante y en situación administrativa irregular, ¿qué hay más clandestino que eso? No hay registro, no hay conocimiento de su existencia, no figuran en ningún sitio… 

La abolición deja claro que la prostitución es violencia contra la mujer, es ilegal y tiene sus consecuencias legales, penales y administrativas, lo que puede cambiar tendencias, costumbres y comportamientos de abusos que han sido normalizados durante siglos. 

¿Además cómo podrían las mujeres denunciar algo que es ilegal? 

Independientemente de la situación administrativa o de vulnerabilidad de las mujeres víctimas, estas situaciones se denuncian como se denuncian todas las injusticias y abusos, teniendo siempre, apoyo y acudiendo a los centros especializados o a las fuerzas de seguridad del estado. La mayoría de las situaciones que vulneran la integridad y la seguridad de las mujeres en la actualidad son ilegales y juzgables: violaciones, abusos, intimidación, violencia, robos, secuestros…

Si se acaba la prostitución, habrá más agresiones a mujeres y violaciones. 

FALSO. Esta afirmación es muy peligrosa, dado que considera a los hombres como seres carentes de autocontrol, respeto y educación.

Da a entender que los hombres no pueden contenerse y que necesitan a toda costa satisfacer sus deseos sexuales, incluso agrediendo y violando a mujeres, es un mensaje muy peligroso, neutraliza la percepción de la violencia masculina. 

Además, esto generaría una categoría de mujeres terrible… las que pueden ser violadas, y las que no. 

Hay mujeres que lo eligen libremente, abolirlo es ir en contra del derecho a decidir de las mujeres

FALSO. “Cuando el hambre entra por la puerta, la libre elección sale por la ventana”.

En la mayoría de los casos, el acceso a la prostitución responde a situaciones de extrema vulnerabilidad, como la pobreza, la adicción a las drogas, la venta de mujeres por parte de  familias o parejas, el engaño de las redes proxenetas o la violencia sexual en la infancia o juventud.

Pregúntate por qué un alto porcentaje de mujeres prostituídas lo son antes de la mayoría de edad.

Hay muchas mujeres que ven en la prostitución su única salida y el abolicionismo se la quitaría

Ese, precisamente, es el objetivo del abolicionismo; que ninguna mujer, por muy extrema que sea su situación, se vea obligada a vender su cuerpo, a caer en redes de proxenetas y sufrir secuelas físicas y emocionales muy difíciles de superar.

El abolicionismo es puro moralismo y puritanismo

FALSO. El abolicionismo cuestiona el concepto de “libertad sexual”. La prostitución no tiene nada que ver con el sexo, se trata de una cuestión de poder. ¿Libertad para quién? Para quien paga, quien tiene dinero y lo usa a cambio de acceder al cuerpo de una mujer. No es moralismo, son derechos humanos. Lo demás, es violencia machista.

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