La convocatoria de la Huelga General de 24 horas para el próximo 11 de noviembre responde a una emergencia social inapelable. Vivimos una distorsión insostenible: trabajar a jornada completa ya no garantiza poder emanciparse, pagar un alquiler o mantener un hogar con dignidad. El coste de la vida se ha disparado, devorado de manera muy especial por una crisis de la vivienda que actúa como una auténtica expropiación de las rentas salariales.
Para frenar esta ofensiva especulativa que ahoga a las familias, la clase trabajadora debe demostrar su fuerza en los centros de trabajo y en las calles. Estas son las diez razones estructurales que justifican ir a la huelga general el 11N:
1. La vivienda como agujero negro de los salarios
Destinar entre el 40% y el 60% (o incluso más) del sueldo familiar al pago de la hipoteca o del alquiler mensual es una realidad incompatible con una vida digna. La vivienda se ha convertido en el principal factor de desigualdad y pobreza laboral. Ir a la huelga es decir basta a un modelo donde el beneficio inmobiliario se alimenta del sacrificio de quienes producen la riqueza.
2. Desbloqueo y alza de la negociación colectiva: subidas salariales
Es urgente reactivar con contundencia los convenios colectivos sectoriales y de empresa. Hay que exigir incrementos salariales reales situados en una horquilla de entre el 4% y el 7% que permitan compensar la pérdida de poder adquisitivo acumulada y repartir con justicia los beneficios empresariales.
3. Cláusulas de garantía salarial contra la inflación
Los salarios no pueden seguir siendo la única variable de ajuste ante las crisis. Debemos exigir la implantación generalizada y obligatoria de cláusulas de revisión salarial ligadas al IPC real en todos los convenios, blindando el poder de compra de las familias trabajadoras frente a la carestía de la vida.
4. Un Salario Mínimo Interprofesional (SMI) a la altura del coste de la vida
El suelo salarial del país debe elevarse de manera inmediata un 7% como mínimo, superando el umbral de los 1.300 euros mensuales en 14 pagas. Ningún empleo en este país puede sostenerse sobre salarios de miseria que obliguen a elegir entre pagar la luz o comer.
5. Inversión pública masiva: 1,5 millones de viviendas asequibles
No podemos fiarlo todo a las leyes del mercado libre. Exigimos a los poderes públicos la movilización de hasta el 1% del PIB durante una década para articular un plan de choque ambicioso. Necesitamos la construcción y gestión de un parque público de 1,5 millones de viviendas asequibles, tanto en régimen de alquiler protegido como de acceso público permanente.
6. Regulación estricta de alquileres y control de la especulación
Es imperativo intervenir el mercado del alquiler mediante topes máximos eficaces y obligatorios. Deben frenarse en seco los alquileres de temporada abusivos, el fraude en el fraccionamiento por habitaciones y la proliferación descontrolada de pisos turísticos que expulsan a la vecindad de los núcleos urbanos.
7. Movilización de la vivienda vacía y fin de los privilegios fiscales
Las viviendas vacías en manos de grandes tenedores, entidades financieras y fondos de inversión deben incorporarse obligatoriamente al mercado residencial público. Asimismo, es una urgencia democrática eliminar los regímenes fiscales de privilegio (como las SOCIMI u otras figuras de exención) que incentivan que la vivienda sea un activo financiero especulativo en lugar de un derecho constitucional.
8. Moratoria y prohibición efectiva de desahucios sin alternativa
Ninguna familia vulnerable puede ser lanzada a la intemperie. Exigimos una moratoria legal y la paralización inmediata de cualquier desalojo que no cuente previamente con una solución habitacional pública, digna y estable garantizada por las administraciones.
9. Defensa intransigible del sistema público de pensiones
La protección social de nuestros mayores es una línea roja innegociable. Reclamamos la revalorización automática de las pensiones conforme a la inflación real y el blindaje financiero del sistema público frente a cualquier tentación privatizadora o de recortes encubiertos.
10. Por el vínculo indisoluble entre el centro de trabajo y la vida en los barrios
La precariedad laboral y la crisis habitacional son las dos caras de la misma moneda. Esta huelga general conecta la reivindicación obrera tradicional con el movimiento social por el derecho a la ciudad. Parar la producción el 11N es la palanca de presión imprescindible para forzar cambios legislativos profundos y obligar a la patronal y a los gobiernos a escuchar a la mayoría social.
¡El 11 de noviembre, paramos el país!
Por unos salarios que permitan vivir con dignidad y una vivienda que deje de ser un privilegio.

