La sanidad pública en La Rioja está al límite. Profesionales y usuarios sufren las consecuencias cada día de la falta de profesionales, malas condiciones laborales y falta de mantenimiento de muchos centros sanitarios. Sara ha visto como la consulta de Psiquiatría del Centro de Salud de Haro a la que acude ha reducido desde mayo la atención de cuatro días a la semana a solo solo, lo que ya se refleja en las citas periódicas que esta mujer necesita. “Antes ya estaban pillados para las citas, ahora con un día semanal es terrible”.
Sara sufre una enfermedad mental grave y hasta ahora tenía consulta cada mes como máximo. “En períodos de cambio de tratamiento, la anterior psiquiatra quería verme incluso cada quince días”. Justo ahora se encuentra en ese momento, le acaban de cambiar el tratamiento y lleva una temporada muy descompensada, con muchos periodos depresivos. Sin embargo, tras la última consulta en agosto (prevista inicialmente para mayo), el doctor le ha indicado que no volverá a verla hasta dentro de cuatro meses y ni siquiera tiene cita todavía.
“No puedo esperar tanto tiempo. Me siento abandonada”. Su situación es límite tanto que se está planteando contratar un seguro privado. “Es a lo que nos obligan”, lamenta. “Me dicen que vaya a Urgencias de Logroño, pero allí muchas veces el psiquiatra tampoco te puede ver, te dan un lorazepam y poco más”, denuncia, además de subrayar el desplazamiento que 45 kilómetros que supone y el colapso que supone derivar al servicio de urgencias las consultas que no se atienden en atención especializada y primaria
Además de este grave recorte, también sufre la espera de una consulta de Neurología, también en Haro por una migraña de repetición, a la que acompañan auras por las que llega a desmayarse y son incapacitantes. Desde julio que la solicitó, no tendrá la cita hasta el 30 de octubre.
A ello se suman las demoras habituales de Atención Primaria en el centro de salud de Haro. “Hay que estar a las 8 de la mañana y hacer cola y con suerte consigues una cita; si no, pidiéndola online o por teléfono, te dan para después de 15 días”. A estas demoras habituales en Atención Primaria se le suma la centralización de las urgencias del 112 de todos los municipios de alrededor en su centro de salud, lo que está saturando el servicio.
Sanidad en verano: más población, menos sanitarios
En verano la situación es todavía más preocupante. Mientras la Consejería de Salud vende una cobertura al 100%, los delegados de CCOO viven una realidad distinta en los centros de salud y hospitales, donde se nota la saturación, la falta de sustituciones, profesionales obligados a doblar turnos para permitir descansos de sus compañeros e instalaciones al borde del colapso térmico y físico. “Frente a la excusa fácil del Gobierno de que ‘no hay profesionales’, el núcleo del problema está en la mala gestión y en la falta de condiciones laborales atractivas que hagan que las y los especialistas quieran trabajar y quedarse en La Rioja”, denuncia Jaime Sainz, portavoz de la FSS-CCOO La Rioja.
La población se multiplica en muchos núcleos rurales que no tienen un servicio sanitario suficiente para atender a todos y que no solo no se refuerza, sino que en muchos casos, se reduce. Un ejemplo claro es Ezcaray, que en verano multiplica por diez su población hasta los 20.000 habitantes y donde el SERIS no ha puesto ningún refuerzo estival. Además, el centro de salud no cubre ni las bajas ni las vacaciones del personal sanitario ni de administración. Para que un profesional pueda irse de vacaciones, el compañero o compañera tiene que realizar jornadas dobles de mañana y tarde, generando una sobrecarga inasumible que pone en riesgo directo la calidad asistencial.

En Alberite, la falta de médicos, aunque se agrava en el verano, es un problema estructural durante todo el año. Solo hay un médico de refuerzo que, al coger sus vacaciones, no es sustituido por nadie. En el Hospital de Calahorra, la necesidad de profesionales es acuciante y llevas más de un año con reivindicaciones. El Gobierno de La Rioja anunció la llegada de 15 nuevos profesionales a Calahorra, pero en realidad, CCOO ha constatado que son compartidos con el Hospital San Pedro y que no solucionan la falta real de médicos en traumatología, anatomía patológica o alergología.
Detrás de la falta de personal y la nula previsión estival están las listas de espera que asfixian a la población. Las consecuencias del cuello de botella en la gestión de citaciones se traducen en demoras dramáticas.
Trabajo bajo mínimos e infraestructuras deshechas
El deterioro de la sanidad riojana no solo afecta a los cuadros médicos, sino también a la gestión administrativa, la salud laboral y el estado físico de los edificios públicos.
- Bolsas de trabajo vacías por desidia: En el Hospital San Pedro y diversos centros se han llegado a cerrar durante 15 días unidades administrativas fundamentales como el servicio de cartelera. CCOO denuncia que existen bolsas de trabajo activas de personal administrativo que el SERIS decide no utilizar, prefiriendo paralizar expedientes y trámites de trabajadoras y trabajadores antes que contratar sustitutos.
- Ola de lesiones laborales en celadores: La dejadez en los pliegos de mantenimiento preventivo tiene un coste físico. El colectivo de celadores del Hospital San Pedro sufre un alarmante incremento de bajas por lesiones graves en rodillas y caderas. El motivo: el desastroso estado de las ruedas y frenos de las camas hospitalarias, que sufren bloqueos contantes y obligan al personal a tirar con sobreesfuerzos brutales. CCOO ha exigido que se modifique el pliego para hacer revisiones de camas cada tres meses o contratar personal dedicado en exclusiva a su reparación.
- Calor sofocante y goteras: En el Centro de Salud Mental de Albelda las trabajadoras y pacientes conviven con temperaturas extremas de más de 33 °C en las habitaciones de pacientes agudos por el mal funcionamiento de la climatización. En el Centro de Salud Joaquín Elizalde (Logroño), uno de los más antiguos de España, las claraboyas actúan como un invernadero. La respuesta del SERIS a la petición de una fuente de agua pública ha sido pedir al personal que «compre botellas y las meta en la nevera». En el Hospital de Calahorra, las tormentas de verano dejan ver goteras recurrentes sobre pasillos e instalaciones.

